Oye, a ti que te sobra, regálame un poco de esperanza. Déjame que la pese y que la mida y aunque en mi no incremente, por lo menos una esquirla de mi corazón volverá a poseerla.
Oye, tú que tienes, recítame alguno de tus deseos, para que pueda volver a ver lo que es capaz de hacer el alma de aquella persona que sueña.
Oye, tú que posees, comparte un trozo de alegría. Déjame brindar contigo, aunque nuestras copas no sean la misma. A veces un tiznón de ella, ánima al más quemado corazón.
Oye, tú que sientes, coge algunos de tus sentimientos y ponlos suavemente sobre mi mano, a ver si una gota de energía o de locura se cuela entre mis venas y riega de vida, mi decana existencia.
Oye, a ti que te colma la felicidad, habla con ella y en un momento de descuido, pregúntale que he de hacer para conocerla, para tenerla frente a frente y rogarle que no abandone mi lecho, mi cielo, mi sueño.
Oye, a ti que te sonríe la vida, dime que hiciste para ligártela. Como he de entrarla, conquistarla y enamorarla de tal manera, que siempre de mí esté pendiente.
Oye, tú que posees y yo que carezco. Compartamos en silencio lo que podamos: yo te enseñaré tristeza, dolor, melancolía, desesperación, rabia y locura para que cuando llamen a tu puerta tímidamente, sepas verlas y tu, comparte lo que te pido por favor, para que la dicha siembre en mi despecho y agonía, una raíz que ningún viento pueda avasallar mi yermo campo.
Oye, tú que tienes, recítame alguno de tus deseos, para que pueda volver a ver lo que es capaz de hacer el alma de aquella persona que sueña.
Oye, tú que posees, comparte un trozo de alegría. Déjame brindar contigo, aunque nuestras copas no sean la misma. A veces un tiznón de ella, ánima al más quemado corazón.
Oye, tú que sientes, coge algunos de tus sentimientos y ponlos suavemente sobre mi mano, a ver si una gota de energía o de locura se cuela entre mis venas y riega de vida, mi decana existencia.
Oye, a ti que te colma la felicidad, habla con ella y en un momento de descuido, pregúntale que he de hacer para conocerla, para tenerla frente a frente y rogarle que no abandone mi lecho, mi cielo, mi sueño.
Oye, a ti que te sonríe la vida, dime que hiciste para ligártela. Como he de entrarla, conquistarla y enamorarla de tal manera, que siempre de mí esté pendiente.
Oye, tú que posees y yo que carezco. Compartamos en silencio lo que podamos: yo te enseñaré tristeza, dolor, melancolía, desesperación, rabia y locura para que cuando llamen a tu puerta tímidamente, sepas verlas y tu, comparte lo que te pido por favor, para que la dicha siembre en mi despecho y agonía, una raíz que ningún viento pueda avasallar mi yermo campo.
Todos por dentro llevamos algún tipo de carencia o anhelo, aunque veámos que muchos al parecer no las poseen, no les duele tantas cosas seguro que sí hay algo, pero tal vez las disimulan mucho mejor. Me ha gustado mucho tu poema en prosa ^_^
ResponderEliminarMuchas Gracias mi amor ^_^
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